La gratitud es la clave.
Consejería
2008-11-28
La gratitud es la clave.
“La felicidad radica en amar lo que tengo
y no en querer tener lo que amo”.
Es lamentable ver cuan pocas personas son realmente felices en nuestros días. ¿Cual será la razón por la cual tantas personas están simplemente sobreviviendo en el día de hoy?.
Para ello quiero remitirme a los principios de la vida humana. Es probable que usted esté familiarizado con aquel episodio que tuvo lugar con Adán y Eva cuando estaban en el huerto del edén. La orden que Dios le había dado a Adán fue la siguiente: “de todo lo que hay en este huerto puedes comer, tan sólo del árbol que está en el medio del huerto no puedes comer”.
Es precisamente aquí donde quiero destacar la astucia de nuestro enemigo, finalmente Eva se confronta con la serpiente quién logra sacar su vista de todo lo que tenía y hace centrar su atención solamente en aquello que no poseía.
El final de la historia usted la conoce muy bien. Creo que precisamente en esto se encuentra la clave de la infelicidad de tantas personas. El enemigo ha sido muy astuto y nos ha hecho codiciar y amar aquello que no tenemos y a no valorar aquello que poseemos.
Lo más triste de esto es que por lo general, aquello que codiciamos no nos pertenece o pertenece a otra persona, y caemos en la trampa de pensar que si solamente tuviéramos aquello que el vecino tiene seríamos realmente felices.
Usted puede ponerle el nombre que quiera, puede ser auto, casa, mujer, etcétera.
Quiero decirle una cosa, uno de los principios fundamentales para encontrar la felicidad consiste en ser agradecidos a Dios por lo que tenemos pues lo feliz que una persona puede ser depende de la profundidad de su gratitud.
Quiero darle tres motivos por los cuales por lo general no somos agradecidos por lo que tenemos.
• En primer lugar, el orgullo, es la actitud que dice: “yo obtuve todo y a nadie le debo por lo que he logrado”.
• En segundo lugar, el espíritu de disconformidad o queja constante.
• En tercer lugar, el acostumbramiento al bienestar. Esto fue exactamente lo que les paso al pueblo de Israel en el desierto, a diario veían el milagro de la providencia divina que hacia descender pan del cielo, pero cuando se satisficieron empezaron a murmura y a quejarse.
Si usted tiene algo de comida en su refrigerador, un techo sobre su cabeza y un poco de dinero en su billetera es mas rico que 75% de la población mundial.
Si usted despertó con vida este día es más bendecido que 500 millones que no despertarán esta semana.
Si usted no aprende el principio básico de la gratitud es probable que jamás llegue a disfrutar de una vida plena aquí en la tierra.
Si me permite un consejo, deje de mirar aquello que no posee y fije sus ojos en aquellas cosas que si posee, valórelas y déle gracias a Dios por lo que le ha dado. De esta manera usted dará el primer puntapié para alcanzar la felicidad.
Tómese dos minutos para darle gracias a Dios ahora mismo.
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